lunes, 26 de noviembre de 2018

¿Cuántas lágrimas hacen falta para no volver a lo mismo? ¿Cuántas miradas son necesarias para ya no lastimar? ¿Cuántos puños apretados se requieren para no volver a caer? ¿Cuantos finales son precisos para entender que se acabó?

domingo, 14 de octubre de 2018

Y tu piel que antes de todo me gritaba
Hoy no me susurra ni un 《buen día》 a la mañana.

viernes, 12 de octubre de 2018


Quién sabe cuántos ojos hay en este instante direccionados a la luna, perdidos en un nombre que intentan de su mente borrar.
En ella encuentran el consuelo mientras lloran porque los ojos de ese nombre ya no los quieren mirar.

Tempestad

El viento huracanado de lleno le da en la nuca helandole la espina hasta de los pies las puntas. 《¿cómo es que ya no siento la sangre caliente?》 susurra, entumecida, su mente.
Falange por falange milemétricamente mueve como si fuesen arañas que en el aire suspende.
Velozmente sus pies acciona porque ante el rugir del viento su cuerpo erosiona. Huye, como un cordero del lobo que su piel anhela y encontrar a su fiel salvadora en el camino espera. La que de luna a luna sus sueños desvela pero se adelanta dejando al alba su estela.
Hallarla esta vez será el desafío que la saque, ilesa, de este clima tan frío.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Tu camino conoció el mío. Nuestras almas vibraron a la par. Pudo entonces ser perfecto.
Tus ojos vieron más que tu alma. Y lo dejaste pasar.
Te busqué. Te esperé. Lo superé.
Para cuando tu alma volvió a buscarme fue tarde: Yo ya me había encontrado.

lunes, 8 de octubre de 2018

Volátil

*10 días*
-¡Mirá! ¡está ahí!
-Qué hermoso.
-¿Qué hermoso qué? Yo no veo nada.
-Juro que estaba ahí. En la punta de esa reja. Se voló. Seguro se voló. Estaba abriendo sus alas como preparándose para despegar.
-Dudo que haya estado. Nunca lo vi.
-Vos lo tragiste.
-No. No fui yo.
-Vos lo entraste, lo dejaste en esta reja y me gritaste que lo vea.
-No se de qué hablas.
*30 días*
-¡Mirá para allá!
-¡¿Viste que estaba?!
-¿Que estaba qué?
-¿Otra vez vas a decirme que no lo ves?
-¿Que no veo que?
-Está bien.
*80 días*
-¿Y si mirás para allá?
-No voy a caer otra vez. Me lo prometí.
-¿A caer en qué?
-No voy a mirar donde decís
-¿Y a dónde te dije que mires?
-...
*105 días*
- ¡Mirá!
-...
-Por favor. Mirá.
-No voy a hacerlo. Tus sentimientos son tan volátiles y frágiles.
-Pero, de verdad. Mirá. Está acá. Te lo regalo.
-No lo quiero. Gracias. Lo voy a dejar volar.


lunes, 3 de septiembre de 2018

Y no fue sino por Ella que recordé cuánto me gustan las madrugadas frías, las tardes de lluvia y las noches templadas.
No fue sino por Ella que entendí el valor de una sonrisa, la importancia de un abrazo y que las distancias se miden en latidos.
No fue sino por ella que descubrí que las fusiones más perfectas son el café con un buen libro, el maní con chocolate y sus labios con los míos.